Nuestra historia familiar: Regalos que no podemos comprar


Nuestra familia es fuente de alegrías y de experiencias de todo tipo en toda nuestra pequeña existencia. De nosotros depende lo que queremos para nuestra familia, y no me refiero solo a padres, hijos, abuelos, sino también incluir a los tíos, primos y demás familiares que estuvieron cerca de nosotros en un tiempo, y sin saber muy bien cómo y porqué vamos alejándonos unos de otros. Al parecer tenemos el ego tan alto que no somos capaces de llamar para comer, tomar café o cenar si se tercia, con esa parte de la familia que también forma parte de nuestra historia familiar.

Nuestra relaciones con nuestra familia la determina, nuestras decisiones del pasado, sabemos que si en un momento tuvimos alguna diferencia que en su momento nos pareció un obstáculo imposible, después de un tiempo parece que la cosa no fue para tanto. Pero volviendo a nuestro ego, muchas veces no nos deja dar el paso para hacer esa llamada y volver a reencontrarse.

S.Covey pone un ejemplo muy clarificante sobre como debemos forjar una relación sana, duradera y gratificante. Usa la metáfora de la cosecha, uno no puede esperar recoger la siembra si no ha preparado el terreno, lo ha abonado, le ha quitado las malas hierbas, los ha regado y al final del camino si todo lo hizo correctamente cosechará y recogerá los frutos de su duro trabajo. Algo similar pasa con las relaciones, si no abonamos, regamos, quitamos las malas hierbas y somos perseverantes y cuidadosos de nuestras personas más cercanas, no podremos nunca recoger el fruto de una buena relación.

Esta semana ha hecho 70 veranos que nació mi madre, hablar de mi madre es algo que me trae mucho recuerdos, sobre todo cuando le hice un montaje con fotos desde su niñez hasta estos momentos, le hicieron regalos de todo tipo, pero el regalo que le dio sentido a este día fue ver a todos sus hermanos, sus hijos, sus suegros y sus primos en una comida que no sabía que se había gestado desde hacía más de un mes, y lo mejor de todo es que no faltó nadie a felicitarla y pasar el día con ella. Eso solo demuestra que si que abonó, cuidó, y regó estas relaciones, creo que este recuerdo perdurará durante toda la larga vida que le queda por disfrutar, y no pudimos comprarlo en ninguna parte.

Por todo ello, la familia es una muy importante red de apoyo personal y social, de la que destacan su eficacia y su adaptabilidad a las circunstancias, es un escenario de encuentro intergeneracional donde los adultos amplían su horizonte vital.

Gracias a todos por haber hecho de ese día, un día tan especial.

Francisco Beltrán

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