Una creencia no es más que un sentimiento de seguridad sobre el significado de algo — por ejemplo, el dinero te hace feliz, puede que sea así, pero solo es una creencia, lo cierto es que para ser feliz hace falta algo más.
Hay dos elementos que trabajan juntos para determinar nuestra conducta. Uno son nuestros valores — o sea, los sentimientos o estados a los que queremos llegar, y los sentimientos y estados que rigen nuestro modo de vida. El segundo elemento que afecta nuestro comportamiento, son nuestras creencias sobre qué acciones o cosas nos llevarán a ser desgraciados y qué acciones o cosas nos llevarán a ser felices.
Sea lo que sea que la gente haga, puedes estar seguro de una cosa — tienen sus razones para hacerlo. Todo lo que hacemos y como lo hacemos está determinado por lo que creemos que podemos o no podemos hacer. Si crees que tienes capacidad para estudiar, esta en lo cierto, si crees que vas a obtener un buen trabajo, estas en lo cierto, si crees que no encontraras a la pareja de tu vida, estas en lo cierto… así podría extenderme hasta el aburrimiento.
La mente del hombre tiene una gran influencia sobre nuestros estados de ánimo; la mente ha acumulado a lo largo de nuestra vida tantas experiencias, tantos recuerdos, que en realidad, los patrones de conducta de una persona no son sino el resultado de las distintas asociaciones que hace el ser humano en su mente, provocadas por las experiencias por las que está pasando; pero también, en la mente del hombre, reside el secreto de la felicidad. La felicidad la encontraremos en el presente, solo tenemos que creérnoslo.
“Sea que piense que puede o que no puede, en ambos casos usted tiene la razón.”Henry Ford
Estos son mis pensamientos mientras conduzco y llevo a mi hijo a la escuela:
Buenos días, hijo. Estás muy guapo con tu equipo de boy-scout, no tan gordo como tu viejo cuando él era el boy-scout. No creo haber llevado nunca elpelo tan largo hasta que entré en la universidad, pero seguro que, de todas
maneras, te reconocería: un poquito desaliñado cerca de las orejas, arrastrando los pies, con las rodilleras arrugadas… Nos vamos acostumbrando el uno al otro…
Ahora que tienes ocho años me doy cuenta de que ya no te veo tanto
como antes. El Día de la Carnaval saliste de casa a las nueve de la mañana. A la hora de comer te vi durante cuarenta y dos segundos, y reapareciste a las cinco para merendar. Te echo de menos, pero sé que hay asuntos serios que te tienen ocupado. Seguramente tan serios como las cosas que van haciendo por el camino los demás viajeros, quizá incluso más importantes.
Tú tienes que crecer y madurar, eso es más importante que preocuparme por la hipoteca, preparar la faena o pasar la vida discutiendo con los compañeros de trabajo. Tienes que aprender qué eres y qué no eres capaz de hacer… y, además, aprender a vivir con tus particularidades. Tienes que llegar a conocer a la gente y saber cómo se comportan cuando no están satisfechos consigo mismos… como los aprendices de matón que se instalan en el patio del colegio para fastidiar a los más pequeños. También tendrás que aprender a fingir que los insultos no te importan. Te importarán siempre, pero aprenderás a disimularlo para que la próxima vez no te digan cosas peores. Lo único que espero es que te acuerdes de cómo se siente uno en ese caso, por si alguna vez tú te decides a hostigar a algún niño más pequeño.
¿Cuándo fue la última vez que te dije que estaba orgulloso de ti? Sospecho que, si no puedo recordarlo, tengo que ponerme al día en la tarea. Recuerdo la última vez que te grité (fue para advertirte que llegarías tarde a la
escuela si no te dabas prisa), pero en resumidas cuentas, como solía decir Nixon*, no has recibido de mí tantas palmadas afectuosas como gritos. Para
que tomes nota, en caso que leas esto, estoy orgulloso de ti. Me gusta especialmente tu independencia, la manera que tienes de cuidarte sin ayuda,
aunque a mí a veces me dé un poco de miedo. Nunca has sido un llorón y
eso te convierte en un chico muy especial, según mis normas.
¿Por qué será que a los padres nos cuesta tanto darnos cuenta de que un
niño de ocho años necesita tantos abrazos como uno de cuatro? Si yo mismo no me controlo, pronto estaré cogiéndote del brazo y diciéndote:,«¿Qué te cuentas, chaval?», en vez de abrazarte y decirte cuánto te quiero. La vida es demasiado corta para andar disimulando el afecto. ¿Por qué a los niños de ocho años os cuesta tanto daros cuenta de que quienes tenemos treinta y seis necesitamos tantos abrazos como un chiquillo de cuatro?.
No sé si me acordé de decirte que estoy orgulloso de que vuelvas a comerte la comida que te prepara tu madre, después de haber pasado una semana comiendo esos indigeribles bocadillos de salchicha del comedor de la escuela. Me alegro de que valores y respetes tu cuerpo.
Ojalá el trayecto no fuera tan corto… quería hablarte de lo que pasó
anoche… cuando tu hermano menor ya dormía y dejamos que te quedaras levantado para ver el partido de fútbol del Atlético. Ésos son momentos muy especiales y no hay manera de planearlos por anticipado. Cada vez que
proyectamos hacer algo juntos, no sale tan bien ni es tan interesante o tan afectuoso. Durante unos pocos minutos, demasiado cortos, fue como si ya fueras un adulto y estuviéramos sentados charlando, pero sin ninguna pregunta de ésas de cómo te va en la escuela. Yo ya habla verificado tus deberes de matemáticas de la única forma que puedo… con una calculadora. Tú eres mucho mejor que yo con los números. Estuvimos hablando del partido y tú sabías más que yo de los jugadores, así que estuve aprendiendo de ti. Y cuando el Atlético venció, los dos estábamos encantados.
Bueno, ahí está el guardia urbano. Probablemente vivirá más que todos
nosotros. Ojalá no tuvieras que ir hoy a la escuela. Hay tantas cosas que quisiera decirte…
Sales del coche tan rápidamente. Yo quisiera saborear el momento, pero
tú ya has divisado a un par de amigos tuyos.
Lo único que quería decirte es que te quiero…
Texto adaptado por Francisco Beltrán extraído del libro “Sopa de pollo para el alma” el original pertenece a Victor B. Millar.
* Presiente de EEUU
Este vídeo como la mayoría de los que tengo expuestos son recomendados en el blog de David Berruezo
“Los antiguos guerreros se hacían invencibles primero, y luego aguardaban para encontrar la vulnerabilidad del adversario.
Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo; aguardar para conocer la vulnerabilidad del adversario, significa conocer a los demás.
Ser invencible está en uno mismo, la vulnerabilidad esta en el adversario.
Por eso los guerreros pueden ser invencibles, pero no pueden hacer a sus adversarios vulnerables.” Sun Tzu (El arte de la guerra)
Este samurai japonés, nos ilumina con su sabiduría milenaria, que revisando un poco más sobre sus palabras están de total actualidad. Solo conociéndonos podremos enfrentarnos a cualquier desafío, o problema que nos surga en nuestra vida. Conocer a los demás nos sirve para ponernos en su lugar, no hacer juicios de valor sin razonamiento de ninguna clase, seremos más sociales, más comprensivos, nos sentiremos mejor al tener el control sobre lo que acontece en nuestro día a día.
Cada persona es única, sólo ella es capaz de comprenderse a sí misma, y de entender y cambiar sus procesos de percepción sobre su vida, lo que le rodea y sobre los demás.
Debemos entender que nuestra vida representa un camino únicamente seguido por nosotros, nadie, podrá seguir el mismo camino que nosotros hemos elegido en nuestra vida.
Somos seres excepcionales, lo que hacemos lo hacemos porque queremos, tanto si nos equivocamos, nosotros seremos los que aprenderemos, y si acertamos nuestro será el triunfo.
Recuerda; solo estaremos completos cuando entendamos como somos, y nos esforcemos por comprender a los demás. No consentiremos las ofensas provenientes de otras personas, porque carecen de valor, ya que no nos conocen, y eso a nosotros no debe de afectarnos. Esto evitará ir a la deriva, sin rumbo fijo, o saber donde caeremos en el próximo fracaso.
Conocerás a los demás
cuando te aprendas a conocerte a ti mismo. Aceptándonos, podremos aceptar a los
que nos rodean. El camino hacia el respeto empieza por el respeto hacia en
nosotros. Sólo aprenderás a querer cuándo te quieras a ti mismo.
2.- Las creencias determinan los comportamientos:
Los estados internos de
animo determinan la forma en que te relacionas con los demás.
3.- Vive en presente:
Descarga todo lo que
arrastras del pasado y no te obsesiones con el futuro. Vive hoy, porque es lo
que esta pasando en este momento. No dejes nada para una ocasión importante.
Hoy es el mejor día de tu vida.
4.- Busca el Gano / Ganas:
Se basa en la creencia de
que hay suficiente pastel para todos. Es el principio de la abundancia, busca
compartir y aprender con los demás. Un buen trato es cuando ambas partes ganan.
5.- Si estas cansado descansa, pero nunca
abandones:
Séneca dijo; “La
paciencia es amarga pero su fruto es dulce”. Acuérdate que no estarás en paz si
abandonas un proyecto por falta de paciencia. Hay que asumir responsabilidades.
6.- Conviértete en una persona Proactiva y
Empática:
Haz que las cosas
ocurran. Lo contrario es ser reactivo, estar supeditado a las decisiones de
otros. Ser empático es saber comprender y respetar el punto de vista del otro,
sin perder nuestra propia opinión.
7.- Afila el hacha
Es el mas importante de
todos, es el principio de la renovación, esta basado en la progreso continuo,
el aprendizaje permanente, de la mejora constante. Lo contrario sería dejar que
la hoja pierda su filo, dejar que la mente se atrofie, que el cuerpo pierda su
tono, si hacer ejercicio, sin darnos cuenta de nuestro declive personal.
La mayoría de los padres de hoy tenemos la suerte de tener a nuestros padres todavía con nosotros. Nos echan una mano cuando lo necesitamos, pero no siempre lo agradecemos como deberíamos. Creemos que lo tienen que hacer casi por obligación, sin pararnos a pensar porque lo hacen. El vinculo y la necesidad de una relación más intensa con los abuelos sirve de guía para el desarrollo de nuestros hijos:
Abuelos y niños tienen en común un deseo; Disfrutar de la libertad. Son libres por diversos motivos; los niños no son capaces de recelos y preocupaciones futuras. Los abuelos no se sienten responsables de educar, sólo desean que sus nietos sean felices, porque así lo son ellos mismos. Desean comprender al niño y se ponen fácilmente en su lugar, crean una relación intensa desde el punto de vista afectivo y educativo.
Los padres no tenemos que temer que maleduquen a nuestros hijos. Actualmente los abuelos están preparados culturalmente, y la serenidad que les proporcionan los años los convierte en seres privilegiados.
Su misión es estar incondicionalmente al lado del nieto en cada etapa de la infancia. El niño sólo si tiene cubiertas las necesidades físicas y afectivas será feliz, y tendrá abierto un amplio canal de posibilidades. El nieto es feliz por sentirse querido y acompañado, el abuelo lo es porque se siente útil, los padres deben de facilitar esa relación beneficiosa para toda la familia.
Sólo aprendemos a ser hijos, después de ser padres, y a ser padres después de ser abuelos… parece que: solo aprendemos cuando se nos ha pasado la ocasión.
Aprender de los mayores nos hace personas más maduras, flexibles, pacientes…, en fin nos hace mejores personas.
Francisco Beltrán
Nadie se para a decirnos que el dolar ha perdido desde un año hasta ahora casi un 30% de valor frente al euro, si se compra el petroleo con dolares,
¿ Cómo es posible que nos repercuta a nosotros la subida?
¿ Quién se esta llevando la pasta?
¿ Por Qué no dice nada el gobierno?
La verdad es que todo esto es solamente la cúpula del “ICEBERG”, los arboles no nos dejan ver el bosque. Yo estoy convencido que lo que ha parado la economía, es la subida de tipos que nos han estado haciendo desde hace 2 años. Si la media de subida es de 400 eurazos, imaginaros la cantidad de pasta que queda fuera de circulación cada mes en toda Europa.
¿Quien sube el tipo de interés?
¿A dónde va ese dinero?
¿A quién le interesa que vivamos esclavizados por una hipoteca?
Los historiadores de nuestra época nos catalogaran como la sociedad hipoteca-esclavizada, nueva tribu urbana.
¿Por qué nos quieren hacer trabajar 60 o 65 horas?
Bueno aquí ya hay trabajo para darle al coco, os dejo un vídeo que mostró David Berruezo en su blog personal, que os pondrá en perspectiva.
Esto es una sección que realizo en una publicación mensual de mi población y me gustaría compartir con todo el que le interese el tema comentarios sobre los distintos articulos que he ido confeccionando.
Muchos padres viven en un continuo clima de crispación en las relaciones con sus hijos, por la falta de interés que estos tienen por sus estudios. Con la excusa de la famosa frase que he oído a muchos padres “Yo no tuve nada, y no quiero que a mis hijos les falte de nada”, esto hace que los hijos vayan creciendo sin ningún tipo de límites, los convierte en pequeños dictadores dentro del hogar, o personas inadaptadas en el centro escolar. La falta de respeto al profesor es un síntoma claro de esta situación, lo peor de todo es que no se respetan a si mismos, al no ver la oportunidad que se les brinda de poder formarse y prepararse para el futuro.
Estafa a la familia y a si mismo al no cumplir con su trabajo, que como resultado será no obtener el título que le hará falta para trabajar y abrirse camino en un futuro, se estafa porque se le escaparán oportunidades por no estar formado. El conocimiento no le garantiza la riqueza material, lo que sí le garantiza es tener posibilidades que no obtendría de otra forma. Esta semana he conocido a un joven que ya ha empezado a sufrir esta falta en sus carnes, quiere presentarse a bombero, pero carece de titulo de secundaria, en un libro leí que a esto se le llama la “Disciplina de la realidad”, en su momento por causas que seguramente se le escapan, no realizó lo que debía de hacer, y ahora la realidad lo ha puesto en su sitio. Se está dando cuenta que los títulos abren posibilidades que no te imaginaba con anterioridad.
Si buscásemos responsables no resulta tan sencillo, por un lado está la familia, por otro el centro escolar, los profesores, la administración, y el joven. Todos forman un circulo que influyen sobre las conductas no deseadas de los jóvenes.
Saber escuchar sería el primer paso para poder mantener una relación a cualquier nivel, ponerse en el lugar de la otra persona sería un segundo paso, porqueen un buen numero de casos la cuestión es la falta de comunicación entre las partes implicadas. Como señala Solé I. (1996)en un momento donde la educación es tan importante, la colaboración padres y profesores se hace más necesaria, las dos partes se encuentran más solos y más perplejos en ahondar en su función educativa. Los padres deben de tomar la iniciativa para formar parte del desarrollo de todas las acciones educativas que afectan a sus hijos.
Terminando concluiría que también necesitamos que la administración ponga medios adecuados, que forme a los profesores en nuevas estrategias didácticas. Es un momento donde tenemos un acceso a la información nunca visto. Ahora tendremos que poner las estrategias necesarias para que esa información llegue donde tiene que llegar.