Feeds:
Entradas
Comentarios

Quién no ha dejado de preguntar en la escuela, en un curso, o en alguna otra parte por miedo al ridículo, con la creencia de que todo el mundo sabía la respuesta menos él. Empezando por mi mismo he caído en ese error tan humano de creer que era el más tonto por no enterarme en el momento, y aclarar lo que el profesor quería decir en ese momento o solventar alguna duda que me había surgido.

El miedo es un sentimiento que viene de “casa”(de fabrica), los humanos somos los seres vivos que más dependemos de los demás para subsistir al nacer. Pasamos largos años hasta que dejamos de ser dependientes. Esta falta de capacidad nos hace crecer con sentimientos de miedo. El niño percibe una sensación de desamparo frente a la vida, y esto puede ser causas de miedos posteriores.

Vivimos en constante sentimiento de evaluación de los que nos rodean, es un sentimiento sin fundamento, ya que la mayoría de las personas, no están tan pendientes de nosotros como pensamos, y aunque fuera así a quien le importa.

La mayoría de las personas que hacen juicios de valor sobre nosotros, no nos conocen y carecen de criterio para hacer evaluaciones; quién no tiene conocidos que parecen ver siempre la paja en el ojo ajeno, – te hacen comentarios desagradables de cualquier tipo refiriéndose a nosotros como los defectuosos-. Si nos paramos ha pensar, ¿qué cualificación tienen para hacer ese tipo de comentarios? Si es sobre nuestro aspecto, acaso son directores/as del Vogue, si es sobre nuestra inteligencia, acaso son catedráticos de alguna universidad.

Lo único que pretende este tipo de personas es desviar la atención para que no se conozcan sus verdaderos defectos.

Así que el próximo día que estés en un aula y te surjan dudas, pregunta ya que seguramente la mayoría no se ha enterado como tú. Siempre que recibas un comentario de alguien, pregúntate que criterio tiene esa persona para dar ese tipo de opiniones, antes de reaccionar como ella espera. Recuerda que entre el estímulo y la respuesta hay un tiempo en el cual nosotros decidimos como reaccionar ante esa situación, somos libres de elegir, y eso es lo único que todavía nos queda como seres racionales.

Francisco Beltrán

“Cuando era joven, me dolía el corazón por la
violencia e injusticia de este mundo. Quería con
toda mi alma darle un sentido profundo a mi existencia.
Quería que, al morir, mi vida hubiera servido para
marcar una diferencia en este mundo, aunque tuviera
que pagar un precio muy alto para hacerlo.

Por eso mi oración era:

‘Señor, dame la fuerza y la sabiduría para que mi
vida contribuya a mejorar la adversa situación de
este mundo.’

Después, siendo un hombre ya maduro, me di cuenta
que no había podido cambiar nada, que el mundo continuaba
igual o peor. Estaba frustrado porque me sentía impotente,
entonces modifiqué mi oración de la siguiente manera:

‘Señor, ya que no pude cambiar el mundo, dame la fuerza
y la sabiduría para ayudar a cambiar a mi familia y a
mis cercanos.’

Ahora que soy un anciano, me doy cuenta de lo ingenuo
y arrogante que fui al tratar de cambiar a los demás. En
mi infancia me enseñaron que todos mis problemas eran
culpa de otros, que mi felicidad y mi progreso no dependían
de mí. Cuan equivocados estaban.

Como derroché mi vida fijándome en los errores de
los que me rodean, culpando a los otros de mis problemas,
en vez de enfocarme en reconocer y corregir mis propios
errores, mi oración ahora es:

‘Señor, dame la fuerza y la sabiduría para aprender a
ver y a reconocer mis errores, para utilizar mi fuerza
y mi poder personal, para ser cada día alguien que
sabe crecer y elegir la acción constructiva en vez de
la queja.”

Estimados amigos ¿Cuán diferentes serían nuestras vidas, si la
energía que hemos gastado en culpar a los demás de nuestros
problemas, la hubiéramos empleado en resolverlos? Poco
puedes hacer para cambiar al resto y mucho para cambiar
tú mismo. ¿Qué puedes hacer hoy para cambiar tu vida?

Este texto me lo ha enviado el Grupo de PNL de la comunidad XING,

y quería compartirlo con todo el que entre en este espacio web.

Francisco Beltrán

Es una de las ironías de la vida, vamos por la vida intentando aparentar y olvidando ser. Es curioso que lo que menos impacto tendrá en nuestra vida consuma tanta energía, creemos que nuestra imagen dice lo que soy, pero la cruda realidad es que nuestra imagen solo dice lo que aparento. El cuerpo que tengo no dice quien soy verdaderamente, solo es un resultado. Es el resultado de unas decisiones tomadas en el pasado, pero de ninguna manera significa lo que soy.

La felicidad resulta de vivir y aceptar el cuerpo que tengo, es un primer paso para conocernos un poco mejor y empezar a respetarnos, para que los demás también nos respeten. Estamos invadidos por mensajes de gente irreal que está sometida a grandes tensiones para mantener un aspecto que no se ajusta a los patrones de nuestra sociedad. Hay cantidad de productos para parecer jóvenes y estamos tan obsesionados con nuestro aspecto, que olvidamos cuidar lo más preciado de nuestro cuerpo; nuestro cerebro.

Si tuviéramos tantos productos para hacernos inteligentes como los hay para el cuidado de nuestro envoltorio, seguramente no necesitaríamos de todo lo que enmascara nuestro aspecto, tendríamos esa seguridad que nos haría felices siendo como somos.

Si reflexionamos sobre lo que hemos hecho y seguimos haciendo y somos honestos con nosotros, podremos discernir entre lo que somos y lo que parecemos. Resulta curioso pero el resultado no es una casualidad, nuestro cuerpo en la mayoría de los casos, te paga con la misma moneda que tu le entregas.

Así que si quieres otro aspecto, cambia de hábitos y poco a poco encontraras los que quieres. No existen los atajos, solo la paciencia y la perseverancia te conducirá dónde tú quieras estar.

Extraído del libro La buena Vida. A.Rovira

La vida se va construyendo entre el azar y la responsabilidad. A.Schopenhauer escribió; El azar reparte las cartas pero nosotros las jugamos. Asumir que todo es azar es una irresponsabilidad, y creer que nosotros somos los creadores de todo, también lo es. El problema lo tenemos en la dosis, debemos ir paso a paso y saber a donde nos conduce el camino que hemos tomado. No existen los atajos, el trabajo duro y la perseverancia hará de nuestra vida, el motivo de vivirla.

Francisco Beltrán

Es curioso que tengamos que tener un día especial para acordarnos de que tenemos madre, o que tenemos que salvar el planeta, o de que hay gente que sufre el cáncer … así tenemos a lo largo del año un sin fin de días que dice mucho de lo que nos gustaría ser.

Hay varios tipos de relaciones entre madres e hijos, pero eso no es lo que voy a describir, cada cual sabrá lo que tiene con su madre. Me gustaría reflexionar sobre qué tipo de relación queremos tener con nuestra madre (padre, hermanos, primos…) con nuestra familia en particular. No está mal tener un día de lo que sea, si eso no se convierte en la única vez que nos acordamos del hecho.

Nadie debería olvidarse de lo que es de verdad importante, “los seres que queremos, las cosas que nos importan”. Parece que solo trabajamos en lo que parecemos y nos olvidamos en muchas ocasiones de lo que somos.

¿Qué relación tenemos en realidad con nuestra familia? sabemos de sus miedos o sus preocupaciones, ¿conocemos a nuestra familia en general y a nuestra madre en particular? ¿Cuando te juntas con tu familia que tipo de conversaciones tienes? ¿Intentas comprender primero o impones tus criterios?. El día de la Madre debería de ser el inicio de una nueva etapa como familia y sembrar las semillas de la familia que queremos ser.

Una ironía de la vida es que muchas veces los padres y las madres hacen horas extra, o cogen un segundo trabajo para darle a su familia más “cosas buenas” de la vida. Sin embargo varios estudios han puesto de manifiesto, que cuando se les da a elegir, los hijos de cuyos padres dedican tantas horas al trabajo preferían estar más tiempo con sus padres. Estar presente dice más que los muchos regalos que puedas darles. Siguiendo a S. Covey, nuestro estado actual lo determina lo que hicimos o no hicimos en el pasado. Si lo que tienes es lo que quieres, sigue así. Si por el contrario queremos otro tipo de vida, tendremos que hacer algo que hasta ahora no hayamos hecho.

Cita:

<<Cuando no podemos cambiar la situación a la que nos enfrentamos, el reto consiste en cambiarnos a nosotros mismos>>V.Frankl.

Si nosotros cambiamos, cambiara todo.

Francisco Beltrán Ortín

∞ 1 minuto tiempo estimado de lectura

Este es el título de un libro que me ha regalado un amigo en mi cumpleaños. Lo escribió Randy Pauch, un ingeniero informático cuando le diagnosticaron cáncer de páncreas. Lo cierto es que lo he tenido que leer a dosis pequeñas, ya que el autor solo tenía 3 años más que yo y 3 hijos en edades de los míos cuando murió el pasado año. Esto te pone los pies en el suelo de forma brutal. El sabía que tenía máximo 6 meses de vida, y planificó esos 6 meses para hacerlos inolvidables, pero la mayoría no sabemos si tenemos esos 6 meses.

Este mes será para el recuerdo, he tenido una experiencia que me ha dejado marcado. Murió de repente un tío mío, pero lo que más me estremeció, fue ver a mis primos lo afectados que se quedaron. Tengo buena relación con toda la familia de mi tío, pero sobre todo con el hermano mayor. El es mecánico y arregla coches y lo que se tercie, es un manitas, pero estaba totalmente desconsolado al ver como su padre se había marchado, la impotencia lo dejo paralizado. Lo conozco un poco, y creo bajo mi punto de vista, que lo que más le afectó fue el dejarse cosas pendientes.

Cosas que seguramente le habría gustado decirle antes de marcharse para no volver, cosas que se quedan dentro y le habría gustado comentar. La muerte forma parte de la vida y la mejor manera de afrontarla, es vivir el presente.

Rescatando un fragmento que se le atribuye a G.G Márquez

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

No lo olvides hoy es el mejor día de tu vida.

Francisco Beltrán

Vídeo de Randy Pauch


♥ Tiempo de lectura: 2 min.

Eres la persona viviente más importante que existe en este momento. [Piensa acerca de ti mismo: en toda la historia de la Tierra, jamás hubo nadie exactamente igual a ti, y, en toda la infinidad del tiempo futuro, jamás habrá otra igual].

Eres el producto de tu herencia, ambiente, cuerpo físico, conciencia y subconsciente, de tu particular situación y orientación en el tiempo y el espacio… y algo más, no puedes olvidar los poderes conocidos y desconocidos.

Tu tienes el poder de influir, utilizar, controlar o mantener relaciones interesantes con todos esos poderes. Y tu puedes dirigir de forma positiva tus pensamientos, controlar tus emociones y ordenar tu destino con una actitud positiva. Porque tu eres una mente con un cuerpo. Y tu mente consta de dos gigantescos poderes invisibles: la conciencia y el subconsciente.

Uno es un gigante que nunca duerme, el subconsciente. El otro es un gigante que, cuando duerme, carece de capacidad y cuando se despierta, su capacidad potencial es ilimitada. Este gran poder que tienes se denomina conciencia. Cuando ambos gigantes funcionan en armonía, pueden influir, utilizar, controlar o mantener relaciones armoniosas con todos los poderes conocidos y desconocidos. Tu ordenas y ellos obedecen, es como el genio de la lámpara de Aladino, pide y se te concederá. Funciona en ambos sentidos, si pides felicidad se te concederá, si pides depresión, se te concederá. Somos lo que creemos que somos, y nos convertimos en lo que practicamos. Si prácticas la sonrisa amable, el saber estar, el respeto, la humildad serás una persona optimista, con una buena autoestima. Desgraciadamente en el otro sentido funciona mucho mejor, si eres amigo de la crítica, del enfado, del engaño, del aprovecharse de las situaciones sin tener presente a como afecta a los demás, en eso te convertirás, una persona arrogante, con pocos amigos, vivirás una mentira auto-justificándote que los fines justifican los medios.

Para demostrar un buen nivel de autoestima, la grandeza está en la humildad, las personas verdaderamente grandes, son personas sencillas, positivas, naturales, con carácter, y una honestidad intachable. Aprender a sentirse a gusto con uno mismo es una demostración de humildad, y a la vez de sentido común, si dejamos que otros opinen sobre nosotros y damos crédito a sus comentarios, minará nuestra autoestima. Será lo que esa persona piensa, no la realidad.

Somos libres de decidir como queremos sentirnos. Haz la prueba, el próximo día levántate y sonríe… sonríe a todo el mundo, verás como cambia todo. Igual te gusta los que experimentas y decides repetir… y tal vez se convierta en una hábito.

La forma de encontrar la felicidad, es haciendo felices a otros, sin esperar nada a cambio, por el mero hecho de sentirte mejor. No lo olvides, los días siempre son: MUY BUENOS DÍAS.

Abraham Lincoln dijo en cierta ocasión:“He observado que las personas son tan felices como se lo hayan propuesto”

Francisco Beltrán Ortín

La autoestima es una necesidad psicológica básica. La autoestima es estar dispuestos a ser conscientes de que somos capaces de ser competentes para enfrentarnos a los desafíos de la vida y de que somos merecedores de la felicidad. Esto está compuesto por dos ideas básicas:

a) Autoeficacia, es decir confianza en nuestra capacidad de pensar, aprender, elegir y tomar las decisiones adecuadas.

b) Autorespeto, es decir, confianza en nosotros y en nuestro derecho a ser felices. Los desafíos de la vida incluyen aspectos tan fundamentales como ser capaz de ganarse la vida, cuidar de uno mismo, ser competente en las relaciones con los demás, tener resistencia que nos permita recuperarnos de la adversidad, y perseverar en nuestras aspiraciones.

La autoestima refleja “el juicio que cada uno hace acerca de su habilidad para enfrentar los desafíos de su vida (para comprender y superar sus problemas) y acerca de su derecho a ser feliz tal y como es (respetar y defender sus intereses y necesidades). Tener una alta autoestima es sentirse confiadamente apto para la vida, es decir, capacitado y valioso. Tener una autoestima baja es sentirse inepto para la vida; desacertado, no con respecto a esto o aquello, sino desacertado como persona. Tener autoestima poco definida, es vacilar entre sentirse apto e inepto, y manifestar estas disconformidades en la conducta –actuar a veces con sensatez, a veces tontamente-, reforzando con ello la inseguridad.

Desarrollar la autoestima es desarrollar la convicción de que uno es competente para vivir y digno de ser quien quiere ser, y por lo tanto equivale a enfrentar la vida con mayor confianza, generosidad y optimismo, lo que nos ayuda a alcanzar nuestras metas y experimentar la integridad.

Desarrollar la autoestima es ampliar nuestra capacidad de ser felices. Cuando apreciamos la verdadera naturaleza de la autoestima, vemos que no es competitiva ni comparativa. Todo esta dentro, somos los verdaderos participes del cambio. El cambio sobreviene no cuando esperamos que cambie algo o alguien, cambia cuando cambiamos nosotros, a partir de ese instante todo cambia.

Esta cita me parece de lo más motivante;

“Aquel que se ama a sí mismo no tiene rival alguno” Benjamín Franklin.

Francisco Beltrán Ortín

Feliz navidad

navidad-08

Esta postal la he preparado como desde hace más de 15 años vengo haciendo, las personas que están en mi vida son las que siempre me han motivado para seguir haciendo este tipo de tarjetas e intentar superarme cada año.

que la disfruteis.

Vuestros hijos no son Vuestros hijos .Podéis darles vuestro amor; no vuestros pensamientos: porque ellos tienen sus propios pensamientos”. Jalil Gibrán extraído del libro El Profeta.

En esta introducción de este gran educador nos da una perspectiva sobre lo que creemos sobre nuestros hijos, al igual que nosotros, son personitas que piensan y ven la vida a su manera. En nuestra misión como padres solo podemos intentar guiarlos, sin olvidar que no podemos pensar por ellos, solo debemos estar cerca de ellos para que cuando nos necesiten poder prestarles el apoyo necesario.

Algo no menos importante es el tiempo que compartimos con ellos, conocer sus gustos, planificar actividades juntos, compartir experiencias, al final será lo único que nos quede. El tiempo pasa muy deprisa y no podemos dejar para otro día lo que tenemos que decir o hacer en este momento. Me gustaría compartir un pequeño extracto de un capitulo de un pequeño libro lleno de sabiduría.

Libro: El éxito más grande del mundo. Og Mandino

Nunca debes de olvidar que siempre es más tarde de lo que piensas”

Imaginate que hoy te llamen para siempre. Vierte lágrimas ahora, mientras puedes hacerlo, por ese día de felicidad que le prometiste a tu familia la semana pasada y la semana anterior, por el día de amor y risas del que nunca pudieron gozar, porque estabas demasiado ocupado en perseguir el oro. Y, ahora, tu familia tiene el oro, es verdad, pero con todo él ni siquiera pueden comprar la más leve de tus sonrisas.

Recuerda que siempre es más tarde de lo que piensas. Fija esa advertencia en lo más profundo de tu mente, no para que te cause congoja, sino que recuerdes que el día de hoy puede ser todo lo que te quede.

Es importante que reflexionemos sobre lo que de verdad nos importa en la vida, citando a S. Covey, Cuando estemos en nuestro lecho de muerte y pasemos revista a lo que hemos hecho en la vida, nos daremos cuenta que la escalera estaba apoyada en la pared equivocada.

Seguramente podremos ponernos todas las excusas que queramos, la verdad es que será decisión nuestra y deberemos asumir nuestra responsabilidad.

Francisco Beltrán Ortín

Padre de Mª Virtu y Francisco

imagen009

Todo proyecto en nuestra vida empieza con una visión. Todo en la vida se crea dos veces, primero lo creamos en nuestra mente (la casa que quiero, el trabajo que busco, el proyecto que planifico…), en general la mayoría de las veces todo lo que nos sucede en la vida real, antes lo hemos creado en nuestro interior. Todos tenemos malos días, pero eso no es excusa para dejar algo sin hacer o abandonar un proyecto sea del tipo que sea.

Cuando perseguimos algo o intentamos algo sin conseguir lo que nos habíamos propuesto en un determinado tiempo, puede ser que no hayamos sido objetivos con la duración y la preparación que deberíamos invertir en el proceso. Si hay algo en que nos parecemos la mayoría de las personas es, en querer o conseguir lo que nos proponemos rápidamente. Algunas veces el precio a pagar nos parece demasiado alto. Queremos cambiar de vida, pero no queremos sacrificar nada que nos saque de nuestro círculo de comodidad (CM). Hay un problema; lo que deseamos no esta dentro de nuestro CM, está en otro un poco más amplio y alejado que significa salir de mi CM, y cambiar supone, exponerme a ciertas incomodidades. Cuando algo se ponga por montera, lo mejor es dejarlo por un tiempo, descansando, recobrando fuerzas, y volver con nuevas ideas a retomar nuestro cometido.

Al terminar un asunto que quedo sin acabar notaremos una liberación interior. Otra cuestión no menos importante es, el reforzamiento de autoestima y logro personal que habremos asimilado de la experiencia, aportándonos confianza en nosotros mismos para acometer cualquier proyecto o empresa que nos propongamos. G. Eliot lo diría así; “Nunca es demasiado tarde par ser la persona que podrías haber sido”.

Francisco Beltrán Ortín

Pedagogo Social

Entradas antiguas »